martes, 20 de enero de 2009

El AFINADOR DE PIANOS


Recuerdo cuando este libro se convirtió en un éxito de ventas en España. Fue una veradera locura, aunque nada comparable con lo que está pasando con "Los hombres que no amaban a las mujeres" (y otros best-sellers). O tal vez sí.

Lo importante es que este es un libro precioso, que si bien no tenía un buen final a la altura de las expectativas (que difíciles son los grandes finales), por lo menos sí tenía un comienzo arrebatador y fascinante.

Siglo XIX, en pleno corazón del Londres victoriano e imperial, un afinador recibe una petición del servicio secreto británico: un importante corronel del imperio británico en la India demanda la presencia del mejor afinador de pianos Erhard (increíble, todavía recuerdo la marca) de todo el imperio. El ejercito británico, dada la vital importancia de la misión que el coronel está realizando , sus increíbles éxitos y la insistencia con que reclama a tal afinador, se pliega a tales requerimientos.

Intrigado, (¿Qué hace un piano tan delicado y fabuloso en pleno corazón de la selva birmana? ¿Cómo es posible que un coronel -terrible hombre de acción, salvaje y expeditivo- precise un piano tan exquisito como frágil y valioso?), el afinador de pianos acepta la misión y no duda en embarcarse en una aventura a través del Mediterráneo, el Canal de Suez, la India y por último la selva birmana, en una busqueda en la que el mágico personaje del coronel Anthony Caroll no para de crecer y crecer.

He elegido este libro porque aunque el final de la novela no está a la altura de las expectativas (por lo menos para mi, que debo ser un tocapelotas exigente e insoportable) el final me da igual, la novela es una delicia apasionante y el personaje del coronel Anthony Caroll, que no para de crecer, es una promesa inolvidable, un placer de esos que hacen que la lectura y el libro, la promesa que suponen, se queden flotando en la cabeza durante mucho tiempo, más aún que si el final hubiera merecido la pena.

Algo así como un coito inolvidable, de prolegómenos maravillosos, sensaciones inolvidables, pero que no pudiste acabar por la falta de tiempo. Algo que se queda flotando en tu mente, en tus dedos, en tu cabeza, tu boca, tus dedos durante semanas, horas, días, y que no olvidas nunca, en comparación con tantos otros consumados que cayeron en el olvido.

Un gustazo, está claro.

Y es que, como dicen los británicos: BEGININGS MATTER (los comienzos importan)

2 comentarios:

Juan Luis Sánchez dijo...

Si hubieras puesto todas estas entradas que estás haciendo este mes en el blog dosificándolas una vez al mes, podrías haber mantenido el blog abierto mucho más tiempo.

Coincido contigo en que El afinador de pianos famoso desafina un pelín al final, pero bueno, sí que te mantiene enganchadísimo durante toda la lectura. Un abrazo.

bizarro con interrupciones dijo...

Ja, ja, sí, podía haberlas dosificado, pero como dije, prefiero cerrar al año justo.

Lo malo es que parece que desde que dije que en 1 día lo cerraré, los demás bloggeros ya no me hacen comentarios :-)