martes, 9 de septiembre de 2008

UNA FIGURA BIZARRA: EL CINEASTA SOVIÉTICO

A Juan Luis, crítico insigne

Ya que Juanluis tiene el detalle últimamente de ser el más rápido en comentar los post, cosa que como blogger le agradezco de manera incalculable, y que esta misma mañana me solicitó un artículo sobre Serguei Paradjanov, ese gran cineasta armenio-georgiano (nunca me he aclarado mucho) he decidido hacer un artículo-reivindicación sobre una figura más general que sin duda reúne todos los sinónimos de bizarro (raro + valiente + original + admirable). La figura incomparable del cineasta (normalmente director) soviético.

¿Nos acordamos de la Unión Soviética? (el "Imperio del Mal" Pato Ronald dixit) Bueno, no sé como habrán mejorado las cosas por ahí (seguramente mucho, aunque Putin se las trae) pero resulta increíble recordar aquel país terrórifico, ultrapoderoso e idealizado (que lo mismo se puede decir de su rival preferible en la Guerra Fría) pero desde luego algo más de libertad sí que tiene que haber sí.

Viene el comentario al caso de como se la trataban entonces con los directores de cine y en general con todo artista que no siguiera los pasos del régimen.

Resulta increíble ver como Dioses del Celuloide como Serguei Eisenstein, Andrei Tarkovski o Serguei Paradjanov, por citar mi troika preferida, cineastas que saldrían en cualquier compilación de los 100 mejores del siglo XX pudieron ser tan puteados (y que me perdonen el vocabulario) por el régimen en el que y para el que crearon tantas Obras Maestras.

Para algunos Serguei Eisenstein es el padre del cine. Junto con Chaplin, junto con el tío ese del Ku-klux-Klan (ah, sí, Griffith) y otros pocos (muy pocos) puede presumir de haber inventado la forma de hacer películas. Todo lo que se ha hecho en sus películas se ha copiado después en todas partes. En todas las escuelas de cine no es que enseñen sus obras, es que te exigen conocerlas por adelantado (salvo que sea de esas escuelas dónde lo que te piden por adelantado sea el millón de dólares, claro está). Que a un genio como ese un tirano como Stalin (un genio del mal, por otra parte) le puteara todo lo que pudo hasta el que tipo tuvo que morir en el ostracismo sin permitirle ni de lejos acercarse a una camara de cine (y eso que le hizo la mejor defensa de la tiranía ever en ese gran filme que es "Ivan el Terrible") entra dentro de las cosas, eso terribles.

No mucho mejor le fue a mi querido Andrei Tarkovski, genio de la gran "Ciencia Ficción - Filosofía" (ya quisieran Kubrick y su 2001 compararsele) con esas dos grandes genialidades llamadas Stalker y Solaris. Pocas pelis he visto tan alucinantes y fascinantes en mi vida. Y eso que le perdono el haber creado ese bodrio llamado "El Sacrificio" (el sacrificio consiste en verla) que es una de las últimas películas que acabó haciendo ya en el exilio (acabó rodando en Suecia y en Italia porque en la URSS ya no le dejaban). No sé que tenían que temer los rusos, si ya sólo iba a hacer esos bodrios que son "El Sacrificio" y "Nostalgia" (claro que los bodrios rusos son más densos). Igual es que le echaron por eso. Pero por favor, que era el creador de "La Infancia de Iván", una de las mejores películas de la 2º Guerra Mundial (Iván es un huérfano ucraniano unido a los partisanos del frente nazi-ruso) . Claro, que es que acabaron hartos de que este en cada película hiciera lo que le daba la gana.

Y por último tenemos al gran Serguei Paradjanov. Es que menos conozco de los tres, pero es otro de los grandes. Este sí que es genial. En mitad de toda esa majadería del "arte" del socialismo-realista (ya saben, todo tiene que ser clarito, de estilo sencillote y estilizado, y glorificando las consecuciones de la Dictadura Soviética) el gran Paradjanov va y decide que no, que al le va el cine poético, de metáforas, arte y costumbrismo. Unan a ello su carácter de homosexual, con lo que le gustaba a eso a los soviéticos. Le declararon Persona Non-Grata y por si acaso le acusaron de violación, corrupción, prevaricación, cohecho y homosexualidad (sí, esto último para los rusos también era un delito).

Lo mejor de ellos es que a pesar de todas estas persecuciones, humillaciones, prohibiciones, cualquiera de los tres se mantuvo absolutamente firme a sus principios e hizo siempre el cine que creía, aunque sus películas se las censuraran, prohibieran, robaran y hasta escondieran (a Tarkovski, como sabían lo que había sufrido rodando Stalker, le dijeron que habían perdido la copia y que tenía que volver a hacerla, eso sí, con la mitad del dinero y sin saber si se llegaría a estrenar o a revelar alguna vez o si se la quemarían en las narices)

Hay que ser muy testarudo, muy genio, y muy ruso, para ser como estos tres señores (bueno, a lo mejor Paradjanov lo de ruso no le hubiera gustado mucho). En todo caso, va por ustedes señores. Ustedes sí que son grandiosos.

3 comentarios:

Juan Luis Sánchez dijo...

Antes de leerlo, me sentía un poco culpable de haberte pedido elaborar un texto y haberte hecho currar tantísimo, en un día de fiesta. Después de leerlo, me alegro de haberte sugerido el ema, ya que es uno de los mejores artículos. Lo cierto es que siempre había pensado que eras la persona idónea para hablar de Paradjanov, ya que era un director bastante bizarro.

O sea, es una putada haberte sugerido escribir algo, pero si lo que luego has hecho es bueno, y te felicitan -como creo que harán- pues me parece muy bien haberte dado la idea.

El hecho de que lo hayas unido a Eisenstein y a Tarkovski le da mucho más valor al artículo. Eso y tu impagable sentido del humor.

Espero más artículos como ése, aunque procuraré no ser pesado con las peticiones. Únicamente si merecen muchísimo la pena.

bizarro con interrupciones dijo...

Joder, Muchas Gracias, Juanluis !

Pero no, no te preocupes, al contratio, yo te agradezco la petición, que así enriquezco mi blog :-)!

Además no me llevó mucho escribirlo (lo hice por la mañana). Si no lo colgé antes fue porque quería que la gente leyera el de Armenia :-)

Pero repito, Muchas Gracias por tus comments, me sacas los colores! :-)

Juan Luis Sánchez dijo...

Me gustan las fotos que has puesto de la obra de Paradjanov, porque dan una idea de lo hipnóticas y fascinantes que son sus imágenes.

De verdad, qué eficiencia. Si te vuelvo a pedir algo, te pediré que traigas a Michelle Pfeiffer, a ver si cuela.

Un abrazo.