jueves, 3 de abril de 2008

RALF KÖNIG: un bizarro de gran corazón

No es fácil hablar de Ralf König. Es uno de los grandes artistas del siglo XX. Un hombre capaz de transcender géneros, identidades, sexualidades. El auto de obras de arte como Huevos de Toro, Superparadise, Lísistrata, no puede ser medido con la misma vara que cualquier otro mortal.
Afortunadamente un fenómeno de masas hoy en día, RK ha conseguido que los hombres se interesen por las mujeres, las mujeres por los hombres, heteresexuales por gays (LGBTQ) y viceversa, vuelta atrás.


Mi primer encuentro con Ralf fue un volumen escueto, parodia de uno de los géneros artísticos de la antigüedad, la comedia griega. Lísistrata. Aún recuerdo las vueltas de tuerca al argumento inicial, la confusión sexual e identitaria del libro, la parodia de la heterosexual (sí) comedia griega anterior.



Pero mi descubrimiento de Ralf fue con una obra monumental: HUEVOS DE TORO. Tal vez la mejor comedia de amor que jamás se haya escrito. Y una de las más graciosas también. Y una de las más eróticas. Probablemente nunca me haya reído tanto mientras mi corazón por dentro se desgarraba, rompiendo algo que nunca más se iba a recomponer. Con Ralf fuí más allá, descubrí más que nunca todas las pulsiones homosexuales en mi, el profundo atractivo erótico de otro hombre desnudo, el placer de lamer su cuerpo, su rabo, su culo.


Y es que lo que Ralf consigue con estas páginas de esta historietecilla vulgar es mucho más de lo que miles de obras de teatro, cine, literatura han intentado por la causa de los homosexuales. Convencido de que sus obras desde el principio no tenían nada que decir, Ralf, gay irredento, empezó a publicar sus primeros chistes de máricas en la revista "Schwule Comics" (comics maricones) hace muchos años ya, con la extraña consecuencia de que primero se convirtió en un fenómeno social y después se conviritió en una auténtica estrella internacional.

Él ha conseguido lo que nadie podía imaginar: convertirse en un auténtico superventas (casualmente leído masivamente por mujeres heterosexuales, por lo menos en España) pero mucho más que ello, ha conseguido que la gente le lea y viva cosas, mientras se ríe, que de ningún otro modo podría haber vivido. Sé que este post no le va a ayudar mucho a Ralf, que ya es una estrella, y que todo lo que escriba no hará más que exagerar y hacerles perder el inmenso placer que es descubrirle, así que, si tienen suerte, si aún no le conocen, comprense un libro de Ralf. Y mi consejo, empiecen por este.

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