martes, 15 de abril de 2008

MICRORRELATOS (IV)


Aquel niño era yo: colchonero, ateo y vallecano. Por ese orden.
No estaba para hostias, pero Papá dijo que había que cumplir: asistiría su jefe, él quería un ascenso, yo el Scalextric y a callar todo el mundo.
Ataviado de almirante esperaba vez. No paraba de sudar ni un momento y sabía que no iba a resultar fácil abrir la boca.
La novia inmaculada de ocho años desfiló antes que yo. No la masticó por no pecar. Llegado mi turno me quedé plantado con el hocico cerrado. Miré en la palma de mi mano; escondido seguía el cromo del “Ratón” Ayala.

Entonces comulgué.

2 comentarios:

geminisdespechada dijo...

lo mío era una cámara de fotos, jeje

bizarro con interrupciones dijo...

GTL 30, con coches estilo 24 horas de Le Mans, o eso ponía en la caja. Unas 5000 del ala del 79.