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Como no podía ser de otra manera, una de las primeras entradas del bloj había que dedicarsela a Irshad Manji. Musulmana, homosexual y de color, o lo que es lo mismo, bollera, negra y mora, adoramos de este bloj a Irshad por lo que supone de cuadratura del círculo. Si algún día no hay un holocausto nuclear ni salimos todos por los aires se lo deberemos todos a personas como Irshad.
Irshad es una bollera canadiense de origen ugandés (¡Africana además!) que habiéndo sido educada en la madrasa en Canadá (de la que fue expulsada por el imán a los diez años por impertinente) jamás ha querido renunciar a su fé y a cuadrarla con todo lo que ella es, piensa y siente. Amor entre mujeres, debate ideológico y tolerancia radical, todo eso es lo que Irshad cree que cabe o que por lo menos debe caber en el Islam y se dedica a defenderlo, con uñas y dientes ¡ante sus propios correligionarios!
Como persona que cree, desde la más absoluta incongruencia, por supuesto, que las creencias y religiones (incluídas el ateísmo) no implican bondad o maldad en sí mismas salvo por la mayor flexibilidad o integrismo que estas muestren (una postura que será políticamente correctísima, pero que a mi me ha llevado a más discusión que si fuera un radical) Irshad no me puede dejar de maravillar: ella consigue que te parezca el Islam completamente al revés de como se suele presentar: tolerante, científico, homofriendly y genial, todo eso dicho desde el mayor ataque a esa religión desde dentro y la mayor furibundez contra las interpretaciones radicales del islam.
Todo lo que dice Irshad lo dice desde el amor y sobre todo desde el valor: se atreve a enfentrarse con todos los porsupuestos de su propia comunidad, a señarla con el dedo todas sus contradicciones y a atraer sobre sí todo el odio y la incomprensión. Adoro a Irshad por ello: todo lo hace por estimular el debate intelectual en el Islam, por provocar la reforma en él, por la propia supervivencia de esta religión en el siglo XXI.
Hay que advertir que Irshad no está sola: una de las cosas más bonitas del leer "Mis problemas con el Islam" es que Irshad te muestra que los grupos de musulmanes homosexuales, feministas, reformadores, etcétera existen, son militantes y tal vez lo único que haya que reprocharles, según Irshad (o según la hemos entendido aquí) es que no lo sean más o no tengan más fuerza y radicalidad para defender en voz alta todas sus maravillosas aportaciones. ¿Quierén ver a líderes musulmanes defendiendo el matrimonio homosexual? No tienen más que entrar en Wikipedia.
Bueno, es que si hay algo que tal vez defina a Irshad frente a todos esos que muestra amar y criticar es que ella tiene un carácter napoleónico: I.M. no es que quiera convencer o ganar, sino que quiere -afortunadamente si todo lo que nos cuenta es verdad- que nada vuelva a ser igual. Pero frente a otras buenas mujeres como Ayaan Hirsi Ali, que desde el sojuzgamiento, la opresión y la violencia que han sufrido bajo una determinada interpretación del islam, lo que abogan es por la supresión entera de esa religión, lo maravilloso de Irshad es que lo que aboga no es por su eliminación sino por su reinterpretación. Y leyendo su libro, sabemos que sea o no sea con ella, el espíritu que ella comparte con tantos otros y otras musulmanes reformistas y bizarros, ese espíritu triunfará. Como buenos bizarros, y sobre todo, como buenos mediterráneos, entendemos muy bien su posición. Cuando se puede y merece la pena, lo mejor es reformar tu propia familia, no romper con ella. Uno tiene que crecer donde le han plantado, y a partir de ahi, arreglar lo que esté a su alrededor (siempre que se pueda, por supuesto).
Lean su libro: verán musulmanes gays, bolleras moras, feministas musulmanas con o sin hiyab, movimientos como "Ni Putas ni Sumisas", hombres y mujeres maravillosos (aunque marginados, todo hay que decirlo) que se niegan a que voz de Osama Bin Laden sea la única interpretación radical y descerebradamente posible del Islam.
Lean esta luchadora, que por todo sus circunstancias personales, su trabajo, y sobre todo su singularidad merece sin duda el título de Bizarra Sin Interrupción. Gran mujer, mejor persona, yo cuando me reencarne quiero ser algo como Irshad Manji, que mola mogollón.
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domingo, 10 de febrero de 2008
IRSHAD MANJI, BIZARRA SIN INTERRUPCIÓN
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4 comentarios:
Yo también quiero ser como Irshad Manji, y sobretodo Bizarro sin Interrupción!!
Muy buen artículo, hay que propagar ideas como esta, y luchar contra la idea pérfida y demoniaca q difunde del islam ese gorrino con micrófono llamado César Vidal.
Molto bene!!
Quiero el libro!!!!!!!!
Clap clap clap
Pues nada, nada, habrá que sumarlo a la lista de libros a enviar :-) pero cuidado con las prohibiciones.
Por cierto, que curiosamente la versión en árabe es gratuita, la tiene ella misma en PDF en la página web para que la gente pueda descargarsela gratuitamente.
Imagino que debe estar prohibido publicar el libro en todos los países árabes, ten cuidado con eso (creo que también Pakistán y por eso también está gratuita la versión de urdu)
No en vano, ella está amenazadísima de muerte, y eso que vive en Canadá.
Y Muchas Felicidades, MiVida, por cierto, ya que era este el día de tu cumpleaños!!
Feliz Coincidencia, por otra parte, que tendremos que interpretar como todo un símbolo, ya que coincidió con el día en que beodos aún inaugurabamos el blog.
(Será que estábamos celebrando ya tu cumple sin saberlo y tu victoria en el concurso sin conoceros aún :-)
¡¡¡Que feliz coincidencia!!!
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