sábado, 23 de febrero de 2008

Conejos suicidas reincidentes


Mi sobrino Quike tiene un blog que se llama Escobas. En este blog él deja sus pelusas o artículos. Una pelusa que me ha gustado es la dedicada a Bunnies Suicide, este enlace que hago abajo y que estrena una nueva etiqueta: humor bizarro.
Se trata de conejos suicidas y sus mil maneras de intentar acabar con su vida (estrambóticas y algunas de ellas llamadas al fracaso).
Constituyen auténticas posiciones estéticas frente a la vida (a destacar, los conejitos que se tumban a tomar el sol con una copa y un libro, mientras Noé llena su arca). Si nos ponemos psicoanalíticos y mercadotécnicos, jugar con un conejito de peluche –símbolo infantil– y el instinto de muerte o thanatos, no puede ser otra cosa que una cosa bien pensada y dirigida a un tipo de personal determinado adolescente. Snoopy o Garfield jugaban con otras cualidades de esta franja de edad, que en algunos de nosotros se ha hecho crónica, como son la gandulería o la glotonería, por ejemplo. Ahora, éste me parece muchos más siniestro, negro, cínico y, en definitiva, bizarro.
El autor de estas tiras es Andy Riley, británico nacido en 1970, y se publican en The Observer Magazine desde 2002. Existen dos recopilaciones tituladas: The Book of Bunny Suicides y Return of the Bunny Suicides.

3 comentarios:

Bea dijo...

Bueno, bueno que blog más chulo. Me lo contó Enrique: paséate por el blog de Alvarito, ya verás que güay. Y tenía razón. Ya conocía a los conejitos suicidas y con cada viñeta me partía más. Es la síntesis de una vida suicida.

Nehmila dijo...

Para conejos que molan, que se unan a estos los conejos que resumen las pelis en 30 segundos... la caña.
http://www.angryalien.com/

botijo de oro dijo...

Pues sí que molan sí... para mi inglés algunas veces hablan un poco rápido pero escenas como la de Brokeback y el rollo final heterozoofílico, o la conejita Ingrid Bergman o la espídica versión de Titanic, quedarán para siempre en mi memoria.